Patrimonios....

PATRIMONIOS, DESARROLLO LOCAL Y CONSTRUCCIÓN SOCIAL DE TERRITORIOS. CONVERSACIÓN CON ROBERTO SANTANA ULLOA.

 Revista Lider Vol. 18. Año 13, 2011

Entrevista realizada por Francisco Ther Rios

RESUMEN

Roberto Santana es un destacado geógrafo social chileno. Vive en Francia desde hace más de treinta años, su vínculo con América Latina se ha mantenido intacto por todo este tiempo. Ha realizado una amplia tarea investigativa, llevando a la geografía a dialogar con otras disciplinas, como son la sociología y la antropología, y la ciencia política. Su trabajo se caracteriza por la rigurosidad en la caracterización de procesos territoriales, actores y contextos. Se trata de un inquieto lector que, desde los nuevos avances en las Ciencias Sociales, vuelve muchas veces a revisitar las descripciones de los procesos territorialmente localizables, ensanchando los niveles de comprensión sobre los mismos. En esta entrevista Roberto Santana conversa sobre cultura, territorio y procesos de desarrollo, considerándose para ello tres trabajos que se estiman como representativos del entrevistado.

Palabras clave: Procesos territoriales; cultura y desarrollo; sociedades locales.

Francisco Ther Ríos2 Recibido: Enero, 2011 // Aceptado: Mayo, 2011

ABSTRACT

Roberto Santana is a distinguished chilean social geographer. He has lived in France for thirty years, and his relationship with Latin America has remained intact all this time. He has developed ample research activities, taking geography to dialogue with other disciplines, such as sociology, anthropology, and political science. His work is characterized by its rigorousness in the characterization of social processes, actors and contexts. He is an unquenchonable reader who, from recent advances in the Social Sciences, returns many time to revisit the descriptions of territorially localized processes, amplifying the levels of comprenhension of these same processes. In this interview, Roberto Santana discusses culture, territory and developmente processes, contemplating three of his essays which are considered representative of his work.

Key words: Territorial processes, culture and development, local societies.

1 Trabajo realizado en el contexto del Proyecto de Investigación Etnografía del ambiente costero: prácticas cotidianas contemporáneas en asentamientos costeros del sector sur de la Región de Los Lagos, Chile, financiado por la Dirección de Investigación de la Universidad de Los Lagos.
2 Profesor Asociado del Centro de Estudios del Desarrollo Local y Regional / Universidad de Los Lagos. Magister en Antropología Social. Línea de investigación: Imaginarios Territoriales, Sociedades Litorales, Sustentabilidad. Dirección Postal: Calle Lord Cochrane 1056, Osorno, Región de Los Lagos, Chile. E-mail: fther@ulagos.cl

 PRESENTACIÓN

Roberto Santana Ulloa es un destacado geógrafo social chileno, nacido en la localidad de Calen, Comuna de Dalcahue, Isla Grande Chiloé. Estudió Historia y Geografía en la Universidad de Chile. Obtuvo un Diploma en Evaluación de Recursos Naturales en el Centro Panamericano de Entrenamiento para la Evaluación de Recursos, en Río de Janeiro. Su militancia política lo forzó a migrar del país a inicios de la dictadura militar. En Francia, estudió el Diploma de Estudios Avanzados en Geografía Agraria en el Instituto de Geografía Daniel Faucherde la Universidad de Toulouse-Le Mirail; posteriormente, realizaría el Doctorado en Geografía y Ordenamiento Territorial en la misma Universidad. Desde el Groupe de Recherche sur l'Amérique Latine (GRAL) de Toulouse, y con financiamiento de CNRS (Centro Nacional de la Investigación Científica de Francia), lideró varios proyectos de investigación en distintos países de América Latina sobre políticas públicas, diversidad cultural y modelos de desarrollo: Chile, Cuba, Ecuador, México, Panamá, Perú, Venezuela.

A inicios de los ́70, Santana realizó actividades técnicas en organismos gubernamentales. Cumplió tareas como Asesor Técnico de la Subdivisión de Planificación del Instituto de Desarrollo Agropecuario del Ministerio de Agricultura, entre 1970-1971; asimismo fue el Encargado de Planificación Regional (Región Central) de la Corporación Nacional Forestal (CONAF), entre 1971-1973.

Su vida profesional, sin embargo, la ha desarrollado siempre cercana al mundo universitario, siendo docente e investigador en varias reconocidas universidades. Inició la docencia universitaria en la Universidad de Chile; específicamente, dictó clases en Geografía (1959-1961, y 1968-1969) y la Escuela de Agronomía (1968-1969). Entre 1962-1967 participó como investigador y profesor en la Universidad de La Habana. En 1974 ingresó a la carrera de investigador en el CNRS francés, llegando a ocupar en 1990 la más alta jerarquía investigativa: Director de Investigaciones del CNRS, con puesto hasta 1997 en el GRAL de Toulouse.

El interés investigativo de Santana aun cuando es amplio, particularmente se focaliza en los problemas de la dinamización local y del desarrollo regional en la globalización, así como en la inserción de la diversidad cultural e identidad en las políticas públicas.

Santana ha escrito más de una decena de libros, entre los cuales destacan particularmente dos: Agricultura Chilena en el siglo XX: contexto, actores y espacios agrícolas, publicado en 2007 por la Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos en coedición con el Centro de Estudios del Desarrollo Local y Regional de la Universidad de Los Lagos y el Centro de Investigaciones Diego Barros Arana; y Lo transnacional como instrumento y desafío para los pueblos autóctonos, publicado en el 2002 en Quito por ABYA-YALA.

La entrevista parte considerando de manera general tres trabajos de Santana. Un primer trabajo publicado en la revista Líder donde el autor propone una articulación entre la cultura de la papa y el desarrollo en Chiloé.3 El segundo texto considerado trata sobre el modelo litoral de desarrollo en la Provincia de Osorno, publicado en la misma revista.4 El tercer trabajo se trata de una ponencia presentada en el V Congreso de Antropología Chilena,5 en el cual Santana propone revisar la operatividad de las Áreas de Desarrollo Indígena (ADI),6 y avanzar más bien hacia lo que él denomina Territorios de Autogestión Indígenas (Tealis).

Estas tres publicaciones han sido seleccionadas como contexto y referencia para la conversación con Roberto Santana dada la alta sintonía que guardan con el proyecto estratégico del Centro de Estudios del Desarrollo Local y Regional de la Universidad de Los Lagos, así como por la fecundidad reconocida en ellos para aportar en la construcción de horizontes investigativos para las generaciones nuevas.

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Francisco Ther: Considerando tres publicaciones tuyas, muy cercanas al sentido que guarda el proyecto del CEDER desde su origen, y teniendo esto como telón de fondo, surge un asunto muy interesante para nosotros, y estoy pensando tanto en el Centro de Estudios Regionales como en el Programa de Magíster de Ciencias Sociales. La mención que tiene justamente el Programa de Magíster de Ciencias Sociales es el estudio de procesos y desarrollo de las sociedades regionales locales. Y bien sabemos que tú tienes ahí una fuerte presencia en cuanto a lo que implica esta mención: hablar de los procesos, no ya de cuestiones como puede ser el espacio estructurado sino del proceso de construcción de las sociedades locales ¿Qué implica esto Roberto? ¿Qué idea tienes como geógrafo, como cientista social? ¿Qué implica esta idea de estudio y desarrollo en las sociedades locales?

Roberto Santana: Cuando aludo, o cuando aludimos a la definición o al propósito del CEDER, de centrarse en la idea de procesos, evidentemente se estaba visualizando el interés mayor por investigar sociedades en transición, sociedades que están en proceso de construcción de estructuras, de modelos, de paisajes, etc. Esto implica centrarse más en las dinámicas que en las descripciones o caracterizaciones; centrarse más que en los hechos estáticos en el futuro. Sin que esto signifique que abandonamos la condición de toda investigación con visión futurista, que debe tener como fundamentos el presente y el pasado. Entramos a vivir y trabajar en un terreno donde lo importante es poder imaginar y poder actuar, digámoslo así, sobre lo que las Ciencias Sociales muestran e interpretan como desequilibrios, como nuestras tensiones espacio-temporales ¿Cómo podemos nosotros incluirnos dentro de los intereses de una sociedad? ¿Cómo podemos hacer algo que sirva para aunar el territorio, para confortar la identidad de nuestra región, de nuestra ciudad? ¿Qué futuro es posible para nuestra región, para nuestra ciudad? Para mí la respuesta es que debemos otorgar una gran importancia a la construcción de escenarios de futuro, construir previsiones para el largo plazo, para lo que sería durable. Es el sentido de los artículos que mencionaste al comienzo de esta conversación.

Yo diría que por ahora estas ideas casi no tienen expresión en la práctica de los investigadores, lo que sería un problema existencial al interior de las disciplinas. Hay que salir de eso, y decir que si uno está pensando, si uno está estudiando, si uno está aportando al conocimiento, evidentemente tiene que intentar que esos conocimientos pasen de una u otra manera a tener alguna influencia, a despertar alguna simpatía, algún interés para la sociedad que estamos estudiando. Todo esto por supuesto que guarda un sentido estratégico.

Si pensamos, cada vez que estamos trabajando sobre una territorialidad, sobre un problema con aterrizaje territorial, que estamos de una u otra manera ligados a los problemas de la gente, a los deseos, o al interés de una sociedad, naturalmente debemos inquietarnos por hacer alguna proposición constructiva.

FT.: ¿Habría un rol? ¿Hay un rol en ese sentido del investigador social? En términos académicos uno podría pensarlo, pero también hay un rol en términos prácticos.

RS.: Yo creo que sí, pero en el fondo, la voluntad de actuar sobre la globalidad socioeconómica o sobre la expresión sociopolítica de un territorio, de una localidad de una nación, implica finalmente un acto político puro. En este sentido, cada ser humano debería ser consciente de su ser político a partir de su propio quehacer; es una responsabilidad de los cientistas sociales hacer o actuar en ese espacio, en esa suerte de contribución a una totalidad de sentido de lo que está en juego, con contenidos de expresión social, política, psíquica y también estéticos.

FT.: Las investigaciones acerca de sociedades locales en su gran mayoría, si no todas ellas, se realizan desde centros universitarios. La Universidad de Los Lagos por ser una institución pública pareciera ser que tiene algunos roles o responsabilidades sobre esto. En particular ¿Qué implicaría este estudio de sociedades locales para una Universidad Regional como la Universidad de Los Lagos? Considerando no sólo los aspectos académicos, sino también los aspectos políticos de intervención, de actuación sobre los territorios ¿Qué implicaría esto para una Universidad como la nuestra?

RS.: Bueno, yo creo que todas las universidades tienen un poco la misma responsabilidad. Según los temas en los cuales estén implicados los investigadores va a depender la mayor o menor posibilidad de que en definitiva ellos puedan sentirse cuestionados por la sociedad. Ahora, en el caso de la Universidad de Los Lagos, la definición misma que tiene esta Universidad es la de ser regional. Yo creo que sería caer un poco en la discriminación si se piensa que ella ocupa un lugar de privilegio o particular en los problemas de construcción social territorial en lo que es la Región de Los Lagos. No quiere decir que ella tenga el monopolio, pero sí tal vez una responsabilidad mayor. Independientemente de cuál sea la extensión de la Región de Los Lagos, en cuanto a los territorios locales o pequeños en extensión todavía no existe una dinámica de investigación social. En rigor, la Universidad de Los Lagos tiene por delante desafíos importantes, algunos más complejos y difíciles que otros. Por ejemplo, tiene algo pendiente con el turismo, con todo lo que tiene que ver con la cadena de la agroalimentación, con todo lo que tiene que ver con la innovación y el reforzamiento de los sistemas de producción locales.

FT.: En general, existen ciertas descoordinaciones en los tiempos; cuando se dice en lo académico se hace tal cosa, lo agroalimentario, por ejemplo, como un tema de futuro para la misma Universidad, pero los tiempos que tiene el mundo académico investigativo, prefiero hablar del mundo investigativo, son distintos a los tiempos que tiene el aparato del Estado, por ejemplo, el Gobierno Regional; y muy distintos, a los tiempos que tiene el mundo empresarial. Cuando uno comienza a pensar en un escenario futuro donde está la Universidad de Los Lagos, necesariamente esto incluye alianzas, probablemente con otros actores públicos y privados. Alianzas con actores que tienen distintos tiempos. Tú mismo propones hacer alianzas, asociarse con otros actores, con los actores de los sectores públicos y privados, pero al mismo tiempo esto también implica hacer dialogar distintas racionalidades, que a su vez tienen distintos tiempos. La eficacia, la eficiencia con la cual se mide sobre todo el mundo público, con una lógica muy economicista, no siempre se reconoce de la misma manera, al menos en los equipos investigativos ¿Cómo ves esta necesaria alianza entre actores diversos que al mismo tiempo implica un diálogo rápido y efectivo entre distintos tiempos?

RS.: Yo creo que se puede aprovechar el tema de los tiempos de dos maneras. Uno, el tiempo del Estado, yo creo que es un tiempo que si se mira a nuestro nivel de Región, de la totalidad del territorio, es posible que no esté tan adelantado, yo diría que está mucho más interesado en lo que es la cotidianidad, de lo que son los problemas rutinarios, problemas que tienen que atender por las exigencias inmediatas de la gente. Incluso, en los problemas que tienen relación con el mediano plazo yo tendría dudas de que los tiempos del Estado sean muy avanzados; en términos de la cultura o del medio ambiente esto aparece con gran transparencia. En términos de lo que conviene hacer también para las generaciones que van a venir. Por el contrario, yo creo que el sector privado en la Región, estoy hablando de sectores que van determinando el desarrollo regional, creo que está avanzando a pasos más rápidos que los otros sectores. En cuanto a la Universidad, creo que se actúa con tiempos retardados, esto es una realidad y es posible que se esté también al nivel de lo que es el Estado para lo que concierne al mediano plazo y al presente. Yo diría que en este sentido la Universidad tiene que adquirir un ritmo mucho más rápido, principalmente en la investigación, adquirir una capacidad de instalarse en la Región como una entidad que entregue conocimientos, que produzca escenarios, pero que también venda servicios. Ahora, esto supone que hay que prever, se supone que hay que construir alianzas hoy para lo que va a ocurrir mañana; en términos de alianza con el sector empresarial, con el sector institucional, pero también alianzas con lo exterior a la Región, construir alianzas internacionales. Eso es fundamental. Para eso se requiere la elaboración de proyectos de importancia, paquetes problemáticos, digamos, con los cuales se pueda pensar en inscribir la Universidad de Los lagos en una posición de solidez a nivel de la Región. Las condiciones ideológicas y materiales son hoy muy favorables a la acción concertada de múltiples actores alrededor de la Universidad en la construcción de objetivos claros de carácter estratégico.

FT.: Pero de todos modos siguen existiendo diferentes lógicas que están jugando. La lógica que tiene el mundo empresarial, la acuicultura, por ejemplo, los salmones, no es la misma lógica que tiene el Gobierno, los servicios públicos, ni la lógica que tiene la Universidad ¿Es normal? ¿Es normal que sea la lógica del mercado la que prima?

RS.: No, yo creo, como tú dices, que hay una lógica del privado, una lógica del Estado y una lógica universitaria. Yo creo que es normal que haya esas lógicas. La lógica del Estado consiste, por ejemplo, de cierta manera, hacer posible que el sector privado pueda funcionar en condiciones de rentabilidad relativa. A veces, el sector estatal estará con su lógica obligado a imponer regulaciones necesarias, indispensables para que el sector privado tenga una actitud responsable frente a la sociedad. Por otro lado, el sector estatal con su lógica (que es una lógica que puede ser discutible en términos de su adaptabilidad al tiempo histórico), puede ser criticado. Yo diría que es insostenible imaginar la realidad como una suerte de acción en paralelismo entre lo privado y lo estatal, como las cosas se observan frecuentemente; en realidad, no se ve que haya una implicación o negociación muy fuerte en los niveles territoriales entre un sector y otro. Muchas veces el sector privado es invitado a participaren instancias de discusión, de información, se dice reunión o asamblea participativa; el sector privado aparece allí y no encuentra que lo que se discute en ese debate sea importante para él. Por eso no se implica. Ahí se discute un poco de la participación hacia abajo, de decisiones o programas ya adoptados por el Estado, de la cotidianidad de la acción institucional, más que de negociacionesindispensables entre los distintos actores que podrían estar involucrados en una problemática territorial, sobre todo para involucrar al sector privado. En Osorno es clara esta distancia del sector empresarial en cuanto a las prácticas cotidianas del Estado. Con el sector empresarial no se trata de llamados a la participación, sino de buscar negociacionesen torno a proyectos estratégicos que los actores dinámicos se proponen elaborar o llevar a cabo.

Hay un primer tiempo que sería el tiempo de definir el posicionamiento frente a las exigencias de la mundialización y de globalización, pero esto no es suficiente para superar ese otro tiempo en que cada uno logra, con su propia lógica y rutina, abordar sectorialmente su propia problemática; mal o bien, cada entidad contando con sus solas fuerzas: digamos, privado, público, universitario. Debería hacerse un esfuerzo por la llegada de un tercer tiempo, el de la confrontación de las lógicas y la búsqueda de acuerdos, el de la acción colectiva tras objetivos previamente consensuados.

FT.: Estás lanzando una imagen de futuro en la cual puede participar una Universidad como la nuestra ¿Qué resultados posibles se pueden tener en esto? ¿Cómo pudiese ser la Universidad de aquí a 20 años? En términos que puedan establecer una alianza ––y no solamente una simple convivencia–– con el mundo privado y con el Estado; conviene al parecer funcionar en alianzas. ¿Apuraría sus propios tiempos y estaría dando cuenta de lo que sucede en el mundo?

RS.: Yo creo efectivamente que es un camino para acercarse más a la realidad, no tanto para responder a las urgencias sino para ayudar a preparar el futuro. El resultado esperado de esta posibilidad de alianzas, de proyectos negociados, tiene que mirar sobre todo al aumento del nivel de calidad del trabajo universitario. Un objetivo indispensable es que el peso de la investigación sea aumentado considerablemente al

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interior de la actividad universitaria, esto independiente de que la identidad de la universidad sea local, regional o nacional.

FT.: Esta mirada de futuro parece ser importante para las Ciencias Sociales, los territorios se definen por lo que han sido, por lo que son. Pero como tú bien dices, los territorios se definen por lo que pueden llegar a ser. En este sentido, el futuro juega un rol importante en todo esto. Tú hablas junto a otros autores de la construcción social del territorio ¿Qué implicaría esto? Primero, en lo que puede ser una resignificación o resemantización, incluso, de la misma geografía.

RS.: No entraría en una discusión sobre las disciplinas. Creo que el tema de la organización territorial es algo que concita el interés de distintas Ciencias Sociales, reconociendo que es más bien del lado de la sociología y de la economía que las cosas parecen haber avanzado más rápido. El tema de las sociedades locales, yo creo que es una línea con interés investigativo como tantos otros que pueden ser abordados por las distintas disciplinas científicas. Todo consiste en saber cuáles son las investigaciones pertinentes, saber elegir cuál sujeto o cuál otro. En principio, en las preocupaciones del CEDER, los estudios de las sociedades locales es algo que está articulado a nuestro trabajo, que tiene que ver con esto, con la construcción social de un territorio. Para potenciar esta terminología yo creo que hay que valorizar en Chile los aspectos teóricos implicados en lo que es de por sí una problemática bien compleja. La insistencia sobre las técnicas y los métodos, en definitiva dejan un poco en duda este concepto y no permiten salir de la visión sectorial. Lo esencial parece ser que potenciando lo territorial ciertas regiones y lugares logran, con mayor autonomía, concentrar fuerzas y se defienden mejor que otras. De manera que si el estudio de estas construcciones territoriales es la responsabilidad de las Ciencias Sociales, aquí tampoco debe haber monopolios, es un problema de todos.

FT.: ¿Hay una ligazón super importante entre la concepción de construcción social del territorio o lo que puede ser el proyecto político estratégico?

RS.: Yo diría que sí; si hoy día la política se entiende como una entidad funcional habría que ser cuidadoso en el sentido de no atomizarla analíticamente. Se podría imaginar que un proyecto estratégico de desarrollo surgido de una comunidad supone una creación política, supone una voluntad política. Allí emerge una política de hoy y para el futuro, donde los actores han intervenido con sus propias acciones, con sus propias ideas, con la voluntad de construir algo en común, tal vez sea esto el meollo de la política. La política concebida como instancia estrictamente funcional yo creo que no es lo mejor para la sociedad, no se la puede aceptar totalmente atomizada. En tal sentido, prefiero imaginar que cada vez que hacemos o construimos una estrategia para el mediano o largo plazo, donde los actores se implican, se comprometen a respetar determinados tiempos en el calendario, a respetar ciertas normas y a asumir responsabilidades, estamos haciendo o practicando la buena política, la que nos libra de las dependencias, de los oportunismos y de la corrupción.

FT.: Uno puede pensar entonces en un otro desarrollo, en un desarrollo distinto a lo que es simple crecimiento económico; al hablar de construcción social ¿Estarías de acuerdo con una concepción de otro desarrollo?

RS.: ¿Otra manera de hacer el desarrollo, dices tú? Una manera en que los actores no sean estrictamente los institucionales, o monopólicamente los empresarios privados, donde el desarrollo no sea solamente crecimiento, sino que el bienestar humano, es posible imaginarlo, pero ello pasa por potenciar la capacidad de la sociedad civil, por guiarla a asumir sus propias responsabilidades. La sociedad civil debería implicarse a fondo con una capacidad de autonomía propia. Yo creo que hay que sepultar el término de participación, cambiándolo por el de implicación, más apropiado para definir la nueva relación indispensable entre los actores.

FT.: ¿A quiénes involucraría esa otra manera de hacer el desarrollo? ¿Sería a la sociedad en su conjunto?

RS.: Cuando hablo de este tipo de desarrollo, por cierto, no estoy diciendo que se trata de una alternativa al capitalismo. Se trata de construir otras modalidades, otras formas, mil formas, al interior del sistema global. De cierta manera se trata de que nadie mire desde afuera con una voluntad de transformar aquello. No. Son los propios actores, los que están allí, los que tienen sus vivencias en una localidad, en un territorio determinado, los que van a construir su futuro de cierta manera, dándole un cierto sello propio. Hay una especie de autoconstrucción. Si imaginamos que un individuo se autoconstruye, estamos significando también que las sociedades territorializadas pueden imaginar su propia construcción y pueden trabajar en ese sentido.

FT.: En esa construcción ¿Cuál sería el papel, el rol, la función de las tradiciones, de la cultura?

RS.: Bueno, yo creo que hay que dejar claro que finalmente la modernidad y la tradición no son contradictorias y que las sociedades tradicionales de una u otra manera siempre han participado aunque sea de briznas de la modernidad. La diferenciación entre una sociedad y otra se hace según sus grados de apertura al exterior, la apertura hacia los otros, la adopción de ciertas maneras de ser de los otros, de ciertas tecnologías de los otros, según sus capacidades de adopción de lo venido de afuera. De adopción de los logros de los otros. Por ejemplo, yo diría que cuando se habla de la tradición, la tradición huilliche, mapuche-huilliche, por ejemplo, hay que considerar que estamos frente a una sociedad que está haciendo una transición fuerte hacia la modernidad, por todas partes hay indicios de este proceso. De la misma manera este tema se planteó, por ejemplo, en el siglo pasado, la idea que se tenía de la modernización de los latifundios chilenos. Latifundios tuvieron modernidad y tradición en su interior. Aunque esta afirmación no se conjugue con la opinión de la mayor parte de los estudiosos del tema. El ámbito de la gran propiedad de la tierra tenía una racionalidad que implicaba los dos sistemas: tradicional y moderno. A veces, en una especie de complementariedad, de multidiversidad o de coexistencia. Lo tradicional ahí no era nada irracional, correspondía completamente a la lógica del capitalismo agrario de la época.

La tradición es un patrimonio que se hereda, hay que entender que como toda herencia hay que saber administrarla. Cada generación va de cierta manera a asumir esta responsabilidad. En este sentido, cada vez, hay una adaptación a lo nuevo, una necesidad de reciclaje histórico, empleando el término que le gusta a Edward Rojas, para seguir con la continuidad, para transmitir y prolongar la tradición, y con la tradición la durabilidad del patrimonio. La adopción de las tecnologías modernas en las sociedades tradicionales es una cuestión de capacidad y de estrategia. La adopción es generalmente lenta y prudente, pero puede suceder también que haya una voluntad de grupo de pasar a lo más avanzado de las tecnologías de inserción. Pensemos en el caso de las sociedades autóctonas, por ejemplo, las etnias escandinavas, hoy día se manejan con todos los instrumentos modernos de las tecnologías avanzadas para seguir manejando sus rebaños de renos: trineos motorizados, comunicación satelital, medios de transporte que uno no se hubiese imaginado hace medio siglo. Yo creo que, en ese sentido, la cuestión de la tradición y la modernidad tiene que ser vista como un tema donde se abre la posibilidad de imaginar que hay sociedades que están en transición y que esa transición necesita ser administrada por los propios interesados. ¿Por qué? ¿En qué consiste la cuestión de la transición? Consiste en que el antiguo sistema de regulación de las sociedades comunitarias ha desaparecido y ha quedado un vacío, hay una necesidad de avanzar hacia otros sistemas de regulación ¿Cómo se administra la transición? Es la cuestión clave para todas las sociedades locales, lo cual es particularmente más problemático cuando la tradición es más fuerte, por ejemplo para la chilota o las mapuche-huilliche de la Región de Los Lagos. La noción de transición es clave, pues no estamos ni en la modernidad ni en la tradición, hay una dinámica de intercambios que necesita ser comprendida, estudiada y por cierto ayudada. A este cuestionamiento se afilia el artículo que tú mencionaste al comienzo, con proposiciones mirando el reemplazo de las ADIs por lo que yo llamo los TEALIS, en relación a las políticas territoriales implicadas en los problemas indígenas.

FT.: Y en el tema social junto con dar cuenta de esa transición, de ese propio dinamismo que tienen los territorios, parece ser que el investigador juega también un rol de importancia; no solamente, a través de lo técnico, sino también a través de la imaginación, de la creatividad. Una característica que pareciera ser importante en los investigadores es la creatividad e imaginación. Esa capacidad de imaginar que tienen las comunidades humanas también debiera estar presente en el investigador. En este sentido, quisiera volver un poco al inicio de esta entrevista, cuando hablábamos de construcción social de un territorio. Consideras adecuado en un mundo actual, moderno, seguir hablando con esa separación tan taxativa entre lo tangible y lo intangible, nos referimos a tradición y patrimonio ¿No habría que, por lo pronto, imaginar desde las Ciencias Sociales otra posibilidad? ¿Otra manera de dar cuenta de esos procesos y definir lo que está pasando en el territorio? Salir un poco de esas chapas y de palabras que resultan camisas de fuerza.

RS.: Bueno yo creo que hay posibilidades de calificar relativizando. Yo creo que estamos viviendo en un mundo de los posibles, en mundos que se confrontan, donde las realidades a veces se confrontan con imágenes, se confrontan con palabras cargadas de sentido y de alguna manera esas metáforas, esas imágenes van creando o instalando un imaginario vigente, y después van creando movimientos, dinámicas; van creando realidades y van transformando realidades. Cuando el alcalde Quinteros, por ejemplo, habla de Puerto Montt y dice que es la puerta de entrada a la Patagonia, está utilizando una imagen que va a tener un sentido positivo y tal vez creador, digamos que es una imagen susceptible de concitar el interés de mucha gente, que va a poder atraer a algunos actores motivados e interesados, diciéndose bueno, ¿Qué podemos hacer con esta perspectiva que se abre? Hay otras imágenes, de signo discutible, tal vez no tan positivo, pero con igual convocatoria a la realidad, por ejemplo, la imagen del matrimonio millonario o del millonario a fuerza de empeño personal, son imágenes que se repiten constantemente y despiertan interés, deseos y voluntad de tener éxito.

FT.: La falacia que implica una imagen de sí mismo en el espejo. Hay también otras posibilidades cognitivas.

RS.: En el fondo el patrimonio puede ser también otra construcción, no hay ninguna razón para condenar a alguien que decide que va a inventar un patrimonio, y en la perspectiva que estamos hoy, esto es lo nuevo, lo nuevo del mundo. Yo creo que eso tiene una gran fuerza, decir que puedo inventarme una identidad nueva redescubriéndome, que puedo reconstruir mi identidad para poder confortarme y tener éxito. Es como una manera de hacerle el quite a la incertidumbre. Claro, esto significa poseer una capacidad de autogestión de la existencia.

FT.: ¿La autogestión juega un papel importante todavía entonces?

RS.: Puede jugar un papel importante en las realizaciones individuales y colectivas. En esta distinción que estamos haciendo entre patrimonio real construido y patrimonios virtuales, imaginarios, futuristas. Yo diría que hay una posibilidad de creación. Podríamos tomar como referencia el paisaje mapuche-huilliche ¿Qué es lo que hay como visible en este paisaje mapuche huilliche de San Juan de la Costa? Allí, es difícil que alguien pueda descubrir el paisaje; se descubren los individuos, se observa que hay una población autóctona, pero no hay nada que distinga al paisaje mapuche huilliche de otros paisajes. No hay una construcción social que dé visibilidad a la identidad étnica, que un visitante pueda descubrir desde que llega a las primeras colinas de la precordillera. Y, sin embargo, el paisaje está como detrás de la pantalla, como si el alma huilliche estuviera flotando sobre algo que podría ser. Creo que hay una posibilidad enorme de trabajo para los investigadores, para los líderes, para los arquitectos, para los diseñadores interesados en lo mapuche-huilliche en una creación de paisaje que pueda ser percibido como patrimonio, el patrimonio indígena del futuro. Un proyecto estratégico de autogestión indígena, como por ejemplo el propuesto en el artículo sobre la conversión de las ADIs en TEALIS, debería contener escenarios paisajísticos, aun cuando yo no traté allí el tema.

PUBLICACIONES DE ROBERTO SANTANA ULLOA

LIBROS:

1980. Paysans dominés. Lutte sociale dans les campagnes chiliennes. 1920-1970 (p. 160). Paris: Presses du CNRS.

1980. Campesinado Indígena y desafío de la modernidad(p. 186). Quito, Ecuador: CAAP. 1988. La globalisation dans les Andes équatoriennes, dossier en l‟Ordinaire N°146 (pp. 1- 51). (Compilación, síntesis introductoria y artículo personal).

1989. Les paysanneries de Michoacán au Mexique. (Coord., con Th. Linck) (p. 193). Presses du CNRS.

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1995. “¿Qué hay de los territorios en la descentralizacion?”, Ecuador Debate, N° 35 (pp. 135- 154).

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5 Santana, Roberto (2004) Reconstrucción social de los territorios indígenas: ¿De las ADIs a los TEALIs?, ponencia presentada en el V Congreso de Antropología Chilena. Evento organizado por el Colegio de Antropólogos de Chile A.G., San Felipe, Chile.

6 Desde el punto de vista legal, las ADIs son definidas como espacios territoriales en los que los organismos de la administración focalizarán su acción en beneficio del desarrollo armónico de los pueblos indígenas y sus comunidades(Párrafo 2. Art. 26 de la Ley Indígena 19.253, de 1993). Para la conformación de ADIs, la ley señala que deberán considerarse características como: ser espacios territoriales ancestrales de etnias indígenas, contener una alta densidad poblacional indígena, homogeneidad ecológica y dependencia de recursos naturales

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