CHILOE

CHILOE : HACER MODERNIDAD CON LA TRADICION[1]

Roberto Santana

30/01/ 2013

La controvertida cuestión del mall, aquí en Castro, asi como otros ejemplos en el archipiélago, nos incitan a revisitar el tema de los patrimonios sociales y su interés y proyecciones en la problemática del desarrollo del archipiélago. Por otra parte, los estudios presentados en estos tres días de Seminario, han abundado en las dificultades y conflictos que padecen las poblaciones litorales ante las actividades e intereses de los empresarios acuicolas en distintos lugares. Son situaciones que se arrastran y parecen no tener solución. Creo que ello es el resultado de una historia de desentendimiento y de no comunicación entre empresarios venidos de afuera con aires de nuevos invasores y los habitants, asentados en sus territories insulares utilizando tradicionalmente de manera casi exclusiva los recursos del mar interior de Chiloé. Estas constataciones nos dicen que el tema del desarrollo durable del archipiélago merece un debate mas general.

Frente a los desafios, los habitantes del litoral asi como el conjunto de la población se muestran con un gran handicap :  la debilidad de la acción colectiva, reflejada en la insuficiente organización y la debilidad de las respuestas frente a cada circunstancia. Reflejo talvez de un insuficiente nivel de conciencia de parte de los actores a propósito de lo que está en juego en el archipiélago, de la manera de enfrentar la llegada en la dispersion de los nuevos emprendimientos sectoriales. Lo que demuestra que en Chiloé ha habido una subestimación de un debate indispensable sobre los conceptos y los nuevos paradigmas que acompañan la idea del desarrollo local en la era de la mundialización. Pero también está mostrando la ausencia de un debate insular sobre los comportamientos ciudadanos, de cierta manera una instrospeccion necesaria para sacudir los lastres del pasado y enfrenta mejor los desafíos presentes y futuros.

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Chiloé es una tierra de tradiciones por excelencia, y por lo mismo los actores locales deberían a mi juicio reflexionar mucho sobre su significacion, sus contenidos y sobre la posibilidad de su rescate en el nuevo contexto. Porque creo que existe frente a la invasión de la modernidad la posibilidad de plantearse como objetivo estratégico promover un tipo de desarrollo con etiqueta propia, tensionando sobre el eje de las tradiciones y de la riqueza del patrimonio cultural, es decir, un desarrollo fundado en la innovacion promovido desde sus raices por los propios actores chilotes. Creo que con ello, con el tiempo, los actores locales podrian llegar a reequilibrar la disparidad que se observa actualmente entre modernidad empresarial y actividades tradicionales locales. A mi juicio es la única estrategia posible a oponer a la industria acuicola y las actividades que le son ligadas, las cuales vinieron para quedarse. Ellas, son por ahora, el gran vector de modernidad.

Mientras mas rápido los chilotes avancen en definir y aplicar una tal estrategia, estarán mejor armados para lograr este reequilibrio y operar sobre las modalidades actuales del desarrollo e imponer nuevos marcos reguladores y también una ética de responsabilidad a las empresas.

Hacer emerger y difundir masivamente una ideología del desarrollo patrimonial en el archipiélago significa para los chilotes recorrer mucho camino todavia. Implica hacerse un deber de ahondar en la reflexión estratégica, de reflexionar colectivamente sobre el lazo de unión entre tradición y modernidad y luego publicitar ampliamente sus contenidos y conclusiones de manera que se pueda plasmar en la población un posicionamiento ideológico sobre el futuro y que la conciencia patrimonial se trasforme  en un estandarte del conjunto de la población. Hacer de ello un debate público y además permanente. Los territorios del archipiélago se ven hoy bajo el asalto de la modernidad aportada por el capital exterior y la población se defiende mal o soporta mal las embestidas del ogro a la vez demoledor y salvador. La identidad chilota se resiente, pierde en seguridad, parece titubear y se interroga sobre la pérdida, sobre la desaparición y el después. El después son las nuevas generaciones y su destino en un contexto de incertidumbre. Por eso quiero volver aquí sobre el tema del desarrollo y el rol que allí pueden jugar la identidad, la iradicion y los patrimonios culturales.

Creo que los chilotes no deberían tener dudas respecto de la ideología del desarrollo que deberían adoptar para promover la valorización social y empresarial de sus patrimonios culturales. Esta concepción del desarrollo necesita fundarse en argumentos razonados, ampliamente difundidos en la población y puestos en aplicación por los actores chilotes implicados frente a todo proyecto que quisiera desarrollarse en el escenario del archipiélago. Por cierto, esto supone también una postura de ciudadano responsable que como tal, en cada eventualidad o en cada decisión de inversion local que deba adoptarse, se asume por encima de todo otro interés, una condición de militante de la causa patrimonialista chilota.

Este tipo de postura permitiría a los actores insulares tener mas confianza en si mismos, desarrollar la confianza entre unos y otros, intensificar las solidaridades tradicionales dotándolas si es necesario de otra formas de expression que las tradicionales, y tener menos dudas sobre el futuro. Voy a extenderme un poco en las implicaciones culturales y en los argumentos que pueden ayudar a una justificación sólida para los actores de Chiloé de poner por delante una estrategia de desarrollo sostentable fundada en sus patrimonios culturales como manera de equilibrar, en paralelo, el peso del desarrollo empresarial basado en los recursos del mar. Por ahora, la sóla actividad que se vislumbra con futuro frente a esta ultima, pero que está todavia en ciernes, es la industria turistica, sobre cuya dinamización una politica sustentada en los patrimonies puede constituirse en el resorte principal.

La industria turística en el archipiélago necesita, efectivamente,  de un lazo articulante con la poblacion local y necesita ofrecer atractivos y motivaciones que no existen habitualmente en los lugares de origen de su clientela y alli la industria acuicola no puede ofrecer gran cosa. Pero, atención! , los visitantes llegan a Chiloé en aumento constante no por el salmón o por las jaulas que han invadido el territorio marítimo o por las lanchas de alta velocidad que emplean las empresas, sino porque es un archipiélago exótico por su insularidad, precisamente, habitado además por una población acogedora, dueña  de una cultura particular y de un patrimonio material e inmaterial que es diferente de lo que existe en otras partes del mundo. Por eso, para los chilotes el primer concepto estratégico debería ser lo patrimonial y el segundo lo turístico, pues el primero permite preparar las condiciones de recepcion de la demanda que va a desencadenar la industria turistica. Esta alianza estretégica tiene todas las posibilidades de imponerse durablemente asegurando un sello identitario a la modernización insular en pararelo al propio desarrollo de la industria acuicola.

Patrimonios culturales y desarrollo durable

El concepto de patrimonio cultural está ligado directamente a la identidad de los territories y es interesante abordar el tema desde una doble perspectiva: el patrimonio en tanto "construido" social” existente sobre un territorio dado, un "yacimiento" por asi decirlo, que está ahí, pero nada mas, y hablar también de él en tanto recurso explotable para la acción local. Se entenderá tal vez mejor que lo uno y lo otro van de la mano si se piensa que cuando hablamos de acción, de estrategias o de proyectos de desarrollo, estamos pensando en el cambio social y por lo mismo debemos preguntarnos hasta qué punto el objeto patrimonial es “moldeable” o adaptable a un contexto de cambio, cuando en apariencia su identidad está constituida más bien de invariantes : un patrimonio se recibe, se transmite, se hereda. Y sin embargo...

¿Cómo es entonces que hoy el patrimonio cultural puede ser visto como recurso y constituir en objeto de estrategias de desarrollo, de proyectos innovadores?, ¿Cómo es que a partir de ellos se puede hablar de estrategias de patrimonialización, asociadas a mecanismos de dinamización económica y social?

Como este Seminario se organiza a la intención de los habitantes de Chiloé, yo quisiera incitarlos a hurgar en los espacios de los especialistas sobre el tema de los patrimonios, principalmente sobre ciertas definiciones que han salido a la luz en los últimos decenios y que tienen que ver con la posibilidad de la patrimonialización del desarrollo territorial. A este respecto, la identificación del patrimonio con las tradiciones y el hecho identitario, así también como la posibilidad de su salvaguarda y enriquecimiento me imagino que deberian interesarles particularmente.

En la primera version, que domina hasta la mitad del siglo XX, el patrimonio de una colectividad humana está todavía dotado de una connotación explícitamente material, como un conjunto de objetos y de productos a los cuales una sociedad local o una proporción suficiente de sus miembros valoriza y respeta porque se trata de realidades que testimonian de su propia identidad, estableciendo así un lazo temporal entre su pasado y su presente (testimonio del pasado), y/o entre su presente (vivido) y lo que ella imagina de su futuro (testimonio proyectado).

Es a un etnológo francés, Ignace Chiva, profesor del Colegio de Francia, a quien se debe el mérito de alejar la condición patrimonial de su materialidad original, considerada durante largo tiempo como insuperable, para atribuirle un doble carácter: material e inmaterial a la vez… Que es lo que nos interesa en esta discussion.

Otro especialista francés, H. Ollagnon, se ha interesado por el concepto de patrimonio en cuanto elemento de continuidad en el cambio y al mismo tiempo de afirmación existencial, viendo allí "un conjunto de elementos materiales e inmateriales que concurren a asegurar la autonomía y la identidad de su titular, al mismo tiempo que su adaptación frente a un universo imprevisible" (1989). Esta definición sugiere que el patrimonio es un concepto ligado a las nociones de “riqueza” o de capital, representando por lo mismo un potencial para la adaptabilidad al mundo moderno, donde la amenaza y la incertidumbre planean sobre el destino de los grupos humanos.

Lo anterior quiere decir que si el patrimonio es asumido en tanto testimonio de la historia de las costumbres, de los saberes y del pensamiento, significa descubrir una garantía para asegurar una coherencia frente a la modernidad, frente a una dinámica de cambio continuo, que sea lento o rápido. Entonces hay que preguntarse cuál es el lugar de la tradición, o cuál es su suerte por ejemplo aquí en Chiloé, puesto que el elemento tradicional es indisociable del patrimonio.

Efectivamente, el elemento patrimonial es indisociable de lo tradicional. La idea de tradición no puede ser separada de la idea de patrimonio pues tejen necesariamente entre ellas un lazo de parentesco. Recordemos que etimológicamente tradición viene del latín traditio y del verbo tradere que significa "transmitir" o "entregar". La tradición sería entonces "el conjunto de las representaciones, imágenes, saberes teóricos y prácticos, comportamientos, actitudes, etc. que un grupo o una sociedad acepta en nombre de la continuidad necesaria entre el pasado y el presente.

Varios autores están de acuerdo con esta versión, pero proponen además que lejos de ser una "verdad" que se impone a los hombres de hoy, la tradición es ante todo un "punto de vista" una interpretación que ellos desarrollan sobre lo que les ha precedido. En el sentido anterior, la tradición sería ante todo una suerte de mensaje cultural, de modo que todo acto tradicional debería inscribirse en el tiempo actual, encontrar allí su lugar, adaptarse y hacer que la tradición se enuncie y actúe en el presente. La cuestión del pasado deviene entonces una cuestión moderna, una manera de afirmarse frente a la modernidad cargada de desafíos, el primero de los cuales la uniformizaron del mundo. Una verdadera lata, como diríamos en Chile…!

A través de la historia, se constata que los hombres han  sabido siempre, a veces a partir de segmentos de patrimonio cultural, inventar fórmulas de recomposición simbólica, técnica y socio-económica y por lo mismo el patrimonio no deber ser más considerado simplemente como un lazo entre el pasado y el presente, sino como una reserva de “sentido” para comprender el mundo, un recurso para pensar, para elaborar la alteridad y por lo mismo la identidad. Entonces, las dinámicas de construcción del patrimonio y de modernización del hecho tradicional consisten en actualizar, en adaptar, en reinterpretar elementos sacados de la historia del grupo (sabers o savoir faire) es decir en combinar herencia e innovación, estabilidad y cambio, reproducción y creación, y por lo mismo en  producir un nuevo sentido social tomando apoyo en el pasado. El desarrollo patrimonial sería así un productor y reproductor de identidad y de unidad de la sociedad local.

Esta forma de interpretar el hecho patrimonial significa ni mas ni menos un trastrocamiento del viejo paradigma de la tradición, la cual fue largo tiempo considerada como inmóvil, reacia a los cambios y obstáculo temible para la modernidad mientras que en la época actual deviene, casi por paradoja, un recurso para la innovación y para la transformación social, movilizando positivamente el pasado en los proyectos de desarrollo territorial. 

En hipótesis, se puede decir que muchas iniciativas de patrimonialización nacen de esfuerzos locales, pero en la práctica se constata que muchas veces la toma de conciencia se hace por impacto venido del exterior, a veces son los citadinos quienes impulsan sobre ciertos territorios tradicionales la emergencia de una conciencia patrimonial “ofensiva”, como es el caso, por ejemplo, con la revalorización de la arquitectura chilota construida en madera, gracias a un equipo de arquitectos bien conocido, lidereado por Edwaed Rojas, venido a la Isla Grande en los años de la dictadura. Esta experiencia muestra que hay que tener en consideración que entre los actores locales hay actores patrimoniales activos y otros pasivos y también hostiles a la ideología patrimonial, lo que induce a una diversidad de maneras de concebir la política a realizar en relación con el patrimonio y a buscar perseverantemente la negociación y el consensos.

En su elaboración moderna, la visibilidad del patrimonio se acompaña de un proceso de legitimación que tiene por objetivo "autentificar" lo más posible la herencia transmitida y aceptada. En efecto, se trata de garantizar a los ojos de los demás, de los consumidores en el caso de venta de productos, de servicios en el caso del turismo un máximo de pesantez histórica de origen y de raíces tradicionales, la “apelación de origen” es hoy un elemento clave del éxito sobre el mercado patrimonial. Si hay una posibilidad de crear "nichos de mercado" a partir de un producto tradicional, hay que invertir en su elaboración, en su valorización, y hay que introducir nuevos métodos y nuevas técnicas. 

De manera que se está en condiciones de afirmar que no hay razón para ver en el pasaje a la modernidad necesariamente una ruptura que va a ser vivida como drama. En el tránsito del "territorio identitario" (tradicional) al "territorio proyecto” (moderno) hay ciertos elementos de la tradición que tal vez van a perderse, pero lo esencial va a ser salvaguardado por un proceso de innovación integradora del cual forzosamente lo identitario va a salir reforzado.

Si pensamos en el desarrollo territorial, local o regional, no hay entonces ninguna razón para no poner por delante una lógica de complementariedad donde lo "tradicional" no podría prescindir de lo "moderno" de la misma manera que lo “moderno” encontraría su dinámica y su razón de ser en lo "tradicional. Lo cual quiere decir que la dimensión patrimonial tiene todavia otra virtud, cito aquí a Jacinthe Bessière (2001) en un estudio sobre la meseta del Aubrac, en la Francia central, cuando dice que (la dimensión patrimonial) “ayuda a pensar el lazo entre diferentes tiempos (pasado, presente, futuro ), entre los hombres (que comparten  representaciones, leyendas, recuerdos) y entre los espacios (aquí y allá y más allá)" (2001).

Lo que nos enseñan las experiencias

Voy a decir antes de terminar, dos palabras sobre las experiencias europeas acerca de esta problematica. Sobre estrategias de patrimonialización en el desarrollo local hay experiencias, efectivamente, en diversos países europeos que pueden contribuir a hacerse una idea de su pertinencia para el desarrollo en Chiloé y sobre todo de lo que pueden aportar a la formación de los actores locales. Los ejemplos de desarrollo territorial fundados en los patrimonios prácticamente fueron desconocidos en Chile a finales del siglo pasado y por ello vale la pena informarse acerca de esas experiencias. Tomemos rápidamente el caso de Francia para tratar de ver cuales son las implicaciones que pueden tener interés para los actores chilotes.

La idea de recurrir al patrimonio como una herramienta de desarrollo local apareció en los años 1980 en Francia en la época en que comenzaba el proceso de desregulación neoliberal de las economias y comenzaba a hablarse de la mundialización. La adopción de las primeras iniciativas públicas fue sugerida por diversos informes oficiales fundados sobre una abundante investigación previa mostrando el “estado de los lugares” a propósito del desarrollo de los territorios.

El contexto de esos años estaba marcado por las preocupaciones ecológicas y etnológicas que ponían el acento en las relaciones entre el hombre y la naturaleza, el hombre y su territorio, entre el pasado y lo contemporáneo. Era una manera de responder a los impactos negativos de un desarrollo del capital poco inquieto de los intereses generales de la sociedad. El crecimiento de la economía nacional se hacia mas lento y había que descubrir nuevos recursos dinámicos que expandieran las posibilidades de empleo. Esta convergencia de preocupaciones y de puntos de vista hizo que desde 1990 la política de ordenamiento territorial francés se modifique y comience a tomar en cuenta la dimensión cultural y que a partir de allí se ha ido instalando una relación estrecha entre patrimonio y territorio que dará origen a diversas iniciativas principalmente dos : la llamada política de “pays” (retomando una antigua expresión que designaba comarcas de fuerte identidad) y acciones  en “polos de economía del patrimonio”.

En la práctica, la idea central es que los poderes públicos apoyen proyectos de desarrollo creadores de empleos de proximidad, haciendo confianza a la capacidad de iniciativa de los actores locales en territorios marcados por fuerte identidad. Las estrategias de desarrollo propuestas pueden fundarse sobre dominios variados como la estimulación de especializaciones tradicionales, reutilizando saberes antiguos y raros, la rehabilitación del patrimonio inmobiliario, la creación de actividades culturales y pedagógicas tanto destinadas a los habitantes como a los visitantes, saberes y tradición, oficios artísticos, también historia, paisajes, medio ambiente. Condición para hacer aceptable una iniciativa es que sus contenidos hagan un todo coherente y compatible con la identidad territorial y que contribuyan a irrigar con sus beneficios al conjunto del territorio implicado.

Tales programas buscan estimular, la movilización de las sinergias locales, dinamizar el rol de los actores sociales, luchar contra las concurrencias y envidias inter locales, promover la organización en redes de los diferentes polos de atracción o de competencies y favorecer la cooperación entre los actores locales, que sean del sector privado o del sector público. De cierta manera, operan en el sentido de promover la confianza entre los actores. Todo ello iría en el sentido de lo que los economistas han llamado la constitución de verdaderos "sistemas de actores sociales" locales, que en Chile faltan, desgraciadamente.

Otro punto de interés es que se han creado estructuras organizacionales, entre las cuales hay una de gran interés para los primeros pasos de toda iniciativa, pues es la encargada de impulsar los estudios de factibilidad : son los llamados Comités de Pilotaje o sea un lugar de encuentro del conjunto de los actores del territorio agrupando los servicios del Estado, las asociaciones, las cámaras de comercio, industria y artesanado, el tejido profesional, expertos e investigadores científicos.

Con estas modalidades, el Estado rancés ha operado una suerte de reconversión de los conceptos y prácticas que habían dominado hasta ahora en el ordenamiento del territorio ("'aménagement du territorio")

Conclusion

En el caso brevemente esbozado las experiencias realizadas dejan un saldo ciertamente positivo, pero hay que tener en cuenta el contexto cultural y de formación de los actores locales, pues de ellos depende lo esencial. Por la larga historia de ese país desarrollado, entiéndase bien material y culturalmente, existe en los territorios urbanos y rurales una multiplicidad de actores locales, con capacidad de organización, con formación técnica y cultura general relativamente elevada, que los hace aptos a implicarse en proyectos de una cierta complejidad. Sobre todo es importante el rol que assume el sector asociativo de la sociedad  civil, en particular la extensa red de Asociaciones de todo tipo (1 millón 100 000 en 2007), nacidas al calor de una ley dictada en 1901 para motivar la población a implicarse en acciones de diverso tipo. Sometidas al derecho local, gestionado por las municipalidades, ellas habian obtenido en ese mismo año donaciones por cas i 3 mil millones de euros.

En el caso chileno el contexto es diferente, hay dificultades para una amplia asociatividad, del lado del sector privado no existe una cultura de la donación voluntaria y pienso que por lo mismo es indispensable debatir localmente del contexto en que se dan los discursos oficiales, de las contribuciones que pueden venir al proyecto en discusion y de las condiciones bajo las cuales va a poder realizarse el proyecto patrimonial. Los marcos politicos oficiales son restringidos, los handicaps culturales y de formación son de envergadura y frenan sin duda las posibilidades de avanzar rápidamente.

En Chiloé han surgido valiosos actores locales en los últimos diez o quince años, pero en relación a la población insular ellos pueden ser todavia contados con los dedos de la mano, no abundan las iniciativas locales y la mayor parte de los proyectos que se ponen en marcha son impuestos por la autoridad, independientemente de que, por rutina, ésta practique el juego ambiguo de la “participación” ciudadana. Creo que los chilotes, y voy a aprovechar aquí la oportunidad de pasar un aviso, harían bien en cambiar este desacreditado concepto, que implica literalmente subordinación al poder central, por el de implicación, a mi juicio concepto mucho mas explícito de la idea que los proyectos obedecen a una estrategia adoptada por la comunidad, es decir por los chilotes mismos y que ellos mismos van a ser garantes de su realización.

En muchas áreas rurales de Chiloé (recordemos que el grado de urbanización en el archipiélago es todavía bajo) hay a mi juicio un handicap mayor que frena la posibilidad de movilizar las energías locales y que significa que las mentalidades necesitan cambiar: me refiero a una tradicional identificación con la pobreza. Al poner por delante la idea de que sus patrimonios son una riqueza que ellos han heredado o construido y que pueden apoyarse en ellos para avanzar, puede contribuir a desalojar esa antigua identificación de la gente chilota que sigue pesando como una determinante histórica. Muchas veces se escucha decir que tal o cual cosa sucede "porque somos pobres", o "nos olvidan porque somos pobres" o nos "atropellan porque somos pobres". De cierta manera esta identificación ha contribuido a desconfiar de los otros o a no contar con apoyos del exterior sino con "sus propias fuerzas. Los chilotes deben sacudir ese tipo de identificación porque en cualquier isla que se encuentren tienen su propia riqueza y pueden imaginar construir el futuro contando con ella. Son los otros, los que no conciben o no aceptan la diferencia, los que han contribuido a crear en esos medios rurales una mentalidad de la pobreza y marginalidad.

Si la educación y los procesos de formación profesional se concentraean sobre los contenidos requeridos para caminar con una estrategia patrimonialista, se puede contar con que los jóvenes van a avanzar mas rápidamente y van a abrazar la causa de una estrategia propia de desarrollo con identidad, y al mismo tiempo serán vigilantes sobre el tipo de educación y formación que proponen las escuelas, o que puedan ofrecer Universidades que tienen como objetivo establecerse en Chiloé. El archipiélago necesita sobretodo Centros de Investigación e Innovación Tecnológica para estudiar las maneras de pasar a etapas superiores en la elaboración de productos tradicionales que le permitan valorizar, quiero decir capitalizar, sus recursos de base. Este eje central, por el cual va a pasar el éxito de toda estrategia patrimonialista, debería determinar algunas de la actividades centrales del quehacer universitario.

Por otra parte, como el Estado, no puede financiar todo, creo que en vez de volver la espalda durablemente a los empresarios acuícolas, como ha sido frecuente, los chilotes tendrían interés en buscr entenderse con ellos, impulsar negociaciones sobre proyectos interesantes al interior de los espacios locales en que operan las empresas. Si sobre algunos proyectos patrimoniales, bien afiatados por cierto, los actores locales invitaran a los empresarios a implicarse un poco, tal vez obtendrían respuestas positivas, pero para esto los actores chilotes no están tampoco suficientemente preparados ni dispuestos. Pienso en algunos ejemplos raros, de empresas que asumen en algunos lugares una mínima "responsabilidad social" frente a las comunidades litorales.

También el mecenado o algunas subvenciones o donaciones de Fundaciones Culturales pueden jugar un rol importante en ese nuevo desarrollo.

El sistema político insular no ayuda prioritariamente a los actores implicados localmente en sostener una orientación patrimonialista, independientemente de que él juegue el juego de la identidad chilota con gran desenvoltura, pero sin impregnarse verdaderamente de una reflexión profundizada sobre el futuro deseable del archipiélago, cruzando tradición con modernidad. De manera que en su accionar político lo hacen sin romper con sus lealtades ideológicas ni con la cultura de la imitación de modelos ajenos, que es lo propio del sistema santiaguino. Esto ha sido así en el pasado y sigue siendo así hoy, de modo que los actores locales interesados en dar continuidad al lazo tradición insular/modernidad tienen un largo trecho por delante : primero formarse, luego organizarse y después proyectarse estratégicamente a partir de sus bases culturales.

Algunos actores locales perseveran en sus lealtades con el destino insular, pero otros se interesan mucho más por la política nacional y pasan a ser dependientes o subordinados de los partidos políticos nacionales, seguramente los principales defensores del centralismo y seguros obstáculos a las iniciativas locales creadoras e imaginativas. Talvez si Chiloé se sacudiera la tradicional subordinación al poder santiaguino (tal vez, traza en el subconsciente de su pseudo "falta histórica" a la hora de la independencia nacional) y pasara a defender un estatuto con cierta autonomia dentro de la República, las condiciones políticas y financieras para asegurar un desarrollo patrimonialista sustentable estarían adquiridas.

Bibliografia

 

J. Gadrey, "Patrimoine et qualité de vie",  in Cuvelier et autres, Patrimoine, modèles de tourisme et développement local,  L'Harmattan, París, 1994).

Chiva I.,"Le patrimoine etnológico: el ejemplo francés", Encyclopédie Universalis.

Ollagnon H., 1989, “Une approche patrimoniale de la qualité du milieu naturel”, in N. Mathieu et M. Jollivet (dir), Du rural à l’environnement, la question de la nature aujourd’hui, Paris, L’Harmattan.

Léger D., Hervieu B., 1996, “Tourismo, tradición y etimología”, Source n°27, sept/oct.

Bessière J., 2001, Valorisation du patrimoine gastronomique et dynamiques de développement territorial,  L’Harmattan, París, 2001.

 

 

 



[1] Conferencia final en Seminario Internacional “Dialogos Territoriales en la Isla Grande de Chiloé”, celebrado en Castro por la Universidad de Los Lagos, 28_29 y 30 de enero 2013.

 

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